Jubilación

Más desigualdad entre pensionistas

14 diciembre, 2017
Más desigualdad entre pensionistas

Sabíamos que los sistemas de pensiones de los países de nuestro entorno necesitaban urgentemente una revisión, sin embargo el análisis de los expertos es cada vez más desolador. La desigualdad entre las personas mayores crecerán en el futuro. Así de rotundo se ha mostrado un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en el que se señalan entre las principales causas de los mayores riesgos de pobreza a edades avanzadas el rápido envejecimiento de la población y otros factores como las carreras profesionales irregulares de las nuevas generaciones.

De hecho se señala que los nacidos a partir de 1960 ya no experimentarán un aumento de sus ingresos medios respecto a anteriores generaciones, como ocurría en la mayoría de países en las últimas décadas. Y es que la OCDE observa que las desigualdades en los ingresos se están acrecentando con las nuevas generaciones, mientras que hasta ahora sus condiciones económicas mejoraban globalmente. Tanto es así que los autores del estudio subrayan que para España “será particularmente difícil garantizar una pensión decente” a las personas con bajo nivel educativo y a las mujeres.

Según la OCDE, para España “será particularmente difícil garantizar una pensión decente” a las personas con bajo nivel educativo y a las mujeres

En concreto la OCDE compara la situación de los pensionistas españoles con los de la media de los países ricos. Y concluye que mientras los primeros dependen casi totalmente de los ingresos que obtuvieron durante su vida laboral, en los otros países este vínculo es más débil, lo que derivará en una mayor desigualdad en los ingresos de los futuros pensionistas.

Efectivamente, mientras que los jubilados de los países de la OCDE reciben unos dos tercios de sus pensiones en función de sus ingresos previos, en el caso de España este porcentaje es de casi el 100%.

Además, el sistema de pensiones va a estar sometido a una presión superior por la aceleración del envejecimiento, lo que tendrá  consecuencias directas en muchos aspectos, en especial sobre la financiación del sistema de pensiones, la mayor necesidad de cuidados a los mayores, y la posible escasez para cubrir la demanda de mano de obra.

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