Jubilación

Cómo rescatar un plan de pensiones de forma fiscalmente eficiente

11 abril, 2019
Cómo rescatar un plan de pensiones de forma fiscalmente eficiente

Si eres partícipe de un plan de pensiones y has decidido esperar a rescatar el capital invertido en él al momento de la jubilación (recordemos que existen diferentes supuestos de rescate, entre ellos la opción de recuperar nuestro dinero a los 10 años) debemos ser conscientes de que la forma en que lo hagamos influye fiscalmente.

Optar por una opción frente a otra puede suponer miles de euros en impuestos que pueden, incluso, hacernos perder los beneficios que hayamos conseguido a lo largo de los años.  

Existen cuatro formas de recuperar nuestro dinero: rescatándolo en forma de capital, es decir cobrando todos nuestros ahorros de golpe; en forma de renta, eligiendo qué cantidad queremos cobrar y con qué periodicidad (mensual, trimestral, semestral, anual…); de forma mixta, combinando las dos opciones anteriores; o de forma vitalicia, llegando a un acuerdo con la entidad para que podamos cobrar periódicamente nuestro dinero hasta nuestro fallecimiento. 

Cobrar nuestra pensión en forma de renta es más beneficioso que hacerlo de golpe

Lo cierto, es que elijamos la  opción que elijamos, el dinero pasará a integrarse dentro de las rentas del trabajo y no del ahorro. Y en este principio se basa la decisión de cuándo y cómo será más rentable recuperarlo. Este dinero, se sumará a nuestra pensión a la hora de dar cuentas a Hacienda, o a nuestro salario si decidimos rescatarlo el mismo año que nos jubilamos.

Fiscalmente, la opción de rescatarlo el mismo año que comienza nuestro retiro es la menos aconsejable ya que nuestro salario suele ser superior a la pensión pública y conllevará a que sea más fácil que tributemos por las escalas más altas del impuesto.

Del otro lado, si optamos por recibir nuestros ahorros en forma de renta sumaremos menos y la fiscalidad a aplicar será menor. Además con esta opción nuestro dinero invertido seguirá generando rendimientos. Es cierto que el año de jubilación y los tres siguientes podremos beneficiarnos de una exención del 40% en las aportaciones y beneficios generados hasta 2007. Por ello, es recomendable estudiar cada caso por separado y ver qué opción es más conveniente. 

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