Inspiración

Yazemeenah Rossi, modelo pasados los 60

30 marzo, 2017
Yazemeenah Rossi, modelo pasados los 60

Su nombre es Yazemeenah Rossi, tiene 61 años, es abuela de dos nietos y modelo en activo. Todo un ejemplo de cómo la edad no está ni mucho menos reñida con la belleza y el atractivo.

En una profesión en la que, por regla general, se manda a la jubilación a aquellas mujeres que sobrepasan la treintena, esta francesa nacida en Córcega en 1955 y de largo pelo plateado –se niega a teñirse- rompe los esquemas al demostrar que la edad no es óbice para irradiar elegancia, estilo y mucha belleza. A sus 61 nada le impide protagonizar campañas de ropa interior o de trajes de baño como la de la marca neoyorquina The Dreslyn.

A sus 61 nada le impide protagonizar campañas de ropa interior o de trajes de baño

Y eso que asegura que no se ha hecho ningún retoque de cirugía estética. Es más, entre sus secretos de belleza solo está una alimentación cuidada –únicamente prueba la comida orgánica-, un par de duchas al día, algo de meditación y yoga antes de acostarse y… no renunciar a pequeños placeres como el vino o el whisky.

Asimismo los cuidados y tratamientos de belleza a los que se somete son mínimos: un peeling semanal con aceite de oliva y azúcar, y un ‘rato’ diario de ejercicio físico.

Yazemeenah Rossi desembarcó en el mundo de la moda por casualidad con casi 30 años. Pasó 10 años trabajando como modelo de patronaje para YSL y Hermès.  Sin embargo, su carrera no despegó realmente hasta que en la década de los 90, cuando rondaba los 40 años, se mudó a Nueva York. Allí logró protagonizar campañas para Bloomingdale’s y Barneys.

Su ejemplo sirve de inspiración a miles de personas que expresan su admiración a través de las redes sociales, medios en los que, por cierto, esta francesa se maneja de maravilla, sobre todo en Instagram donde su cuenta acumula ya a más de 130.000 seguidores de todo el mundo.

Su caso nos recuerda al del modelo chino Deshun Wang que desfiló por primera vez en una pasarela cuando tenía 79 años. Otro claro ejemplo de que la belleza no conoce fecha de nacimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *