Inspiración

Salario emocional: no todo se mide en dinero… ¿o sí?

24 febrero, 2017
Salario emocional: no todo se mide en dinero… ¿o sí?

Salario emocional es uno de los conceptos de moda entre los responsables de Recursos Humanos de las empresas y los empleados que pueden elegir donde entrar a trabajar. Además de pagando dinero, ¿de qué otras maneras se pueden remunerar y motivar al empleado? 

Es cierto que en los últimos años muchas veces ha sido más importante mantener el puesto de trabajo, que pretender tener una nómina mayor. Es más, con no ver nuestro sueldo rebajado, ya nos dábamos con un canto en los dientes.

Las empresas han buscado fórmulas para retener o atraer a sus empleados,  intentando ofrecer otro tipo de contrapartidas no económicas

En ese contexto de crisis, las empresas han buscado fórmulas para retener o atraer a sus empleados,  intentando ofrecer otro tipo de contrapartidas no económicas para mejorar la calidad de vida o satisfacción del trabajador con su función laboral. Es el llamado salario emocional.

Así frases como “No te puedo subir el sueldo pero a partir de ahora podrás trabajar desde casa dos días a la semana”, o “elige tú a qué hora sales y entras de trabajo, siempre que cumplas tus horas semanales”. Incluso un “Muy bien hecho, confío en ti”, son cada vez más comunes en el entorno laboral.

Es decir, hay otros factores que influyen en la felicidad laboral del empleado como son el horario, el estilo  empresarial, que nuestro jefes nos den facilidades para formarnos, propicien la conciliación de vida laboral y personal, nos ofrezcan beneficios sociales como seguros o planes de pensiones, incluso el reconocimiento del trabajo bien hecho, muchas veces valen su peso en oro.

Estas medidas se han demostrado especialmente atractivas para los millennials.  y es que los trabajadores más jóvenes parecen apreciar como pocos ciertos beneficios que consideren que mejoran su calidad de vida.

Además, los estudios resaltan que estos beneficios ayudan a reducir la rotación de equipos, incrementan la eficiencia de la plantilla y su productividad, al tiempo que pueden pasar a formar parte de la identidad de la organización, de manera que se marca la diferencia respecto a otras empresas.

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