Inspiración

¿Sabes que las emociones influyen en la inversión?

19 julio, 2018
¿Sabes que las emociones influyen en la inversión?

Para Richard Thaler, premio Nobel de Economía en 2017,  existen tres factores que influyen en el inversor: una racionalidad limitada ­-se simplifica la toma de decisiones creando en la mente cuentas separadas y limitando el impacto de cada decisión en lugar de pensar en el efecto global-, la percepción de la justicia y la falta de autocontrol. Es decir, entran en juego los sentimientos y las emociones.

Natividad Blasco y Sandra Ferreruela, profesoras de la Facultad Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza, han desarrollado un extenso trabajo teniendo en cuenta las ideas de Thaler, así como la de otros economistas.

Las titulares describen los sesgos emocionales, donde detectan, por lo general, un exceso de confianza en los inversores. La consecuencia es que se infravaloran los riesgos, se limita la diversificación y se realiza mayor número de transacciones.

Cuando hay un exceso de confianza se infravaloran los riesgos, se limita la diversificación y se realiza mayor número de transacciones.

Por otro lado, está la  sobrevaloración de lo que ya tenemos; lo que se he ha comprado es lo correcto. Esta actitud puede llevar a concentrar posiciones (me quedo con lo que ya conozco) y mantener la cartera asumiendo riesgos inapropiados.

También puede ocurrir que al inversor le preocupe cometer errores u omisiones. Y eso puede conducir a ser mayor conservador, obtener menor rentabilidad a largo plazo y mantener las pérdidas por mucho tiempo.

Del mismo modo, la tendencias generales pueden dar lugar a equivocaciones particulares. Dejarse llevar por la corriente -lo que hace la mayoría- desemboca en sobrerreacciones o elecciones equivocadas.

Otro fallo es tener en cuenta solo la información positiva (la que reafirma nuestra opinión o inversión) y obviar la negativa, lo que puede dar lugar a mantener las pérdidas o no reequilibrar las carteras para compensar caídas con subidas de valores.

Además, cuando se gana dinero se piensa que es más por habilidad que por suerte, mientras que en caso de pérdidas es la suerte u otros factores externos los culpables.

El dinero se trata de diferente manera según su procedencia o el activo que se elija. Si es así, las carteras estarán poco diversificadas y no se tendrá en cuenta la correlación entre los activos.

Y por último, se puede caer en el desacierto de extrapolar situaciones presentes con la consecuencia de seguir una estrategia del momentum  e inclinarse por activos que están de moda obviando el valor fundamental.

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