Inspiración

¿Qué tiene que ver el toro y el oso con los mercados?

30 agosto, 2018
¿Qué tiene que ver el toro y el oso con los mercados?

Si te gusta o curioseas información financiera y bursátil seguramente en más de una ocasión hayas tropezado con la imagen de un toro y un oso. De hecho, la escultura en bronce de un toro embistiendo frente a la Bolsa de Nueva York se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos para inmortalizar la visita con una fotografía. En la Bolsa de Francfort ocurre algo parecido al aunar a la entrada las figuras de un oso y un toro.

Estos dos animales son símbolos universales. Al toro, o bull en inglés, se le asocia con las subidas, con un mercado alcista, mientras que al oso, o bear, con las caídas y una tendencia bajista. Representan en definitiva momentos de la Bolsa y ese es uno de los factores en los que fijarse antes de invertir. En ocasiones, a los inversores se les denomina toros (bulls) y osos (bears), dependiendo de las estrategias que sigan.

El toro mueve la cabeza de abajo a arriba con la intención de que sus cuernos lleguen donde quiere; es la imagen de un mercado que sube

Existen varias teorías sobre por qué se eligieron estos dos animales. Una de ellas hace referencia a la venta de acciones al descubierto -se toma prestado de un tercero un activo para vender primero y comprar después más barato con la intención de devolverlo-. El fracaso en este tipo de operativa en ocasiones hizo muy popular el dicho “no vendas la piel del oso antes de cazarlo”.

Otra explicación es el comportamiento y ataque de cada uno. El toro mueve la cabeza de abajo a arriba con la intención de que sus cuernos lleguen donde quiere, es la imagen de un mercado que sube.

El oso ataca con sus garras de arriba hacia abajo, y lleva hacia el suelo a su contrincante para aplastarlo con sus patas y peso, similar a cuando los precios de las acciones bajan.

La Bolsa es una secuencia de subidas y bajadas, donde a veces ganan unos y pierden otros. En California, en el siglo XIX, existía la práctica habitual de dar caza a osos para que pelearan con toros; atracción, que también había tenía seguidores en los coliseos de la antigua Roma. Los dos animales intentaban imponer su poder con su manera de combatir.

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