Inspiración

‘Greenwashing’: cuándo las empresas aparentan ser sostenibles

30 octubre, 2020

Ser sostenible, respetuoso con el medio ambiente o, en definitiva, ser verde es hoy en día una de las aspiraciones de cualquier empresa. Un objetivo muy loable pero que en muchas ocasiones se trata más que de una convicción de una cuestión de imagen o marketing. Este intento de hacer que determinados productos, servicios, actividades o estrategias parezcan sostenibles cuando en realidad no lo son, se conoce como greenwashing o lavado verde.

Esta mala práctica no solo tiene un falso impacto positivo en la preservación del planeta, también lo tiene en el sector de la inversión en unos momentos en los que los ahorradores, individuales e institucionales, buscan destinar su dinero obteniendo una doble rentabilidad: para su bolsillo y para su entorno. Nos referimos a la Inversión Socialmente Responsable (ISR) o a la inclusión de criterios ASG, es decir, ambientales, sociales y de buen gobierno que la actual pandemia está impulsando.

El caso más conocido de greenwashing fue el del fabricante de coches Volkswagen

Hoy el problema al que se enfrentan quienes buscan ese tipo de inversión es que no hay un método globalmente reconocido para medir la huella medioambiental de una empresa. Saber cuánto carbono emite una empresa al desarrollar su actividad y qué hace para reducir esa contaminación es útil, pero puede ser una información sesgada, ya que al mismo tiempo puede aplicar otars prácticas negativas y que se difundan menos. De ahí que los expertos aseguren que aún queda mucho por hacer para evitar que las compañías sigan utilizando el greewashing para mejorar su imagen.

El caso más conocido de greenwashing, y el que hizo a muchas empresas replantear sus estrategias para ser lo más honestas posible, fue el del fabricante de coches Volkswagen, que manipulaba los controles de emisión de gases para que los resultados fueran mucho menores a los reales. Aquel escándalo tuvo graves repercusiones en sus ventas y en la cotización de la compañía, al perder la confianza de consumidores e inversores.

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