Inspiración

Fondo de garantía de depósitos: esto es lo que cubre

26 febrero, 2019
¿Qué cubre y qué no el fondo de garantía de depósitos?

Solo en España aproximadamente el 40% del ahorro de los españoles está localizado en depósitos y cuentas bancarias.  Con el fin de garantizar los ahorros de la población en caso de quiebra de la entidad bancaria donde tuvieran depositado su dinero, en 2011 fue creado el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).

Este Fondo opera en todo el ámbito de la Unión Europea, pero cada país tiene establecido su capital máximo garantizado. Eso sí, ese límite nunca podrá ser inferior a 100.000. De este modo, aunque tengas depositados tus ahorros en un banco que no sea español pero sí europeo, tus ahorros también estarán protegidos. 

El Fondo de Garantía de Depósitos en España tiene garantizados 100.000 euros por titular y entidad. Es decir si tienes 40.000 euros en una cuenta y 100.000 en otra de la misma entidad, solo tendrías garantizados 100.000 euros en caso de que quebrase. Sin embargo, si hubieses tenido 100.000 en un banco y 40.000 en otro, tu capital hubiera estado asegurado aunque quebrasen ambos. Por otra parte, si en la cuentas del primer ejemplo hubiera tenido dos titulares, el dinero también hubiese estado protegido, ya que el límite de dinero garantizado habrían sido 200.000 (100.000 por cada titular).

El Fondo de Garantía de Depósitos actúa en toda la Unión Europea. En España protege 100.000 euros por titular y entidad.

El Fondo de Garantía de Depósitos garantizar todos los ingresos realizados en cuentas de ahorro, cuentas corrientes, depósitos a plazo fijo, y los depósitos en valores (por ejemplo, acciones o bonos). Eso sí, en ningún caso cubre las pérdidas si la empresa de la que se tienen acciones quiebra. Por otra parte, los depósitos que están nominados en otra divisa que no sea el euro, tienen garantizado el importe equivalente a los 100.000 euros de límite según el tipo de cambio. 

Además el Fondo protege los depósitos procedentes de transacciones con bienes inmuebles de naturaleza residencial y carácter privado; los que estén basados en el pago de prestaciones de seguros o en la indemnización por perjuicios que sean consecuencia de un delito o de un error judicial; y los pagos recibidos con carácter puntual ligados a una jubilación, despido, divorcio, invalidez, matrimonio o fallecimiento durante tres meses a contar desde que su importe haya sido abonado o desde que haya pasado a ser legalmente transferible. 

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