Inspiración

¿Cómo funciona un fondo de inversión?

23 agosto, 2018
¿Cómo funciona un fondo de inversión?

El funcionamiento de un fondo de inversión es mucho más sencillo de lo que puede parecer. Imaginemos una cesta de diferentes activos, que dependerán del tipo de fondo que escojamos, por ejemplo acciones, si es de renta variable; bonos corporativos, letras o deuda, entre otros, si es de renta fija, o una combinación de ambos, si optamos por un fondo mixto. Cuando decidimos formar parte de un fondo de inversión como partícipes adquirimos una parte de esta cesta que es cuidada por un gestor en el que se delega la compra y venta de esos diferentes activos.

Antes de dejar en manos de esa persona nuestros ahorros, firmamos una serie de condiciones que servirán para manejar nuestro dinero. Por ejemplo, que hasta un 30% pueda estar depositado en renta variable europea, hasta otro 30% en americana, hasta un 20% en emergente y hasta otro 20% en renta fija. De este modo, aunque no podamos decidir en qué activos en concreto se dirigirá nuestro capital, si podremos conocer en qué tipo de activos se moverá.

Cuando invertimos en un fondo de inversión entramos a formar parte de una cesta de diferentes activos gestionada por un profesional

De esta forma, cuando el inversor adquiere participaciones mediante las aportaciones que realiza, está comprando una parte de ese fondo, y por tanto es dueño de una pequeña cartera igual a la del fondo.

El tamaño de un fondo de inversión en funcionamiento puede aumentar o disminuir por dos motivos diferentes. El primero de ellos responde a la entrada o salida de inversores. Este motivo no afecta nunca a nuestra inversión, y lo único que define es el precio de las participaciones en función a las suscripciones o reembolsos.

El segundo motivo se produce por las variaciones de los activos que lo forman en el mercado y su precio. En este caso nuestro capital sí se verá afectado pero, como hemos explicado en otras ocasiones, el hecho de que nuestras inversiones pierdan dinero en un momento dado no significa que a la larga no puedan recuperarse. Lo más importante es ser pacientes y si los nervios nos pueden, plantearnos si hemos elegido bien el fondo al que hemos destinado nuestros ahorros.

 

 

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