Ahorro y Futuro

Ponerse corto: ganar cuando la Bolsa pierde

4 mayo, 2018
Ponerse corto: ganar cuando la Bolsa pierde

Invertir tiene un fin único para todos: ganar dinero. La norma más generalizada, especialmente entre los pequeños ahorradores, es la de depositar el dinero en un activo (acciones, por ejemplo) y vender más caro.

Pero también es posible obtener plusvalías cuando el mercado cae. Este tipo de operativa se conoce como ponerse corto o posiciones cortas; en inglés short selling, y no tiene nada que ver con el corto plazo.

Estar cortos implica riesgos. Se puede ganar pero las pérdidas pueden ser importantes

Explicado de una forma sencilla consiste en lo siguiente:

  1. Se apuesta porque un activo (valor, índice, divisa, materia prima…) va a bajar.
  2. Se toman prestadas acciones que nos facilita un bróker a través de otro inversor que las tiene. Se reciben y se venden; se acaba de abrir una posición corta.
  3. Cuando el precio de dichos títulos cae, compramos.
  4. Devolvemos lo prestado, y en la diferencia -de cuando vendimos a compramos- estará la ganancia conseguida.

A través de un ejemplo sería así:

  1. Considero que las acciones de la compañía X  que cotizan a 10 euros van a bajar.
  2. Pido al bróker que me localice 100 acciones prestadas; es decir, un total de 1.000 euros.
  3. Las vendo en el mercado.
  4. La empresa X cae a 7 euros. Compro entonces 100 acciones, que hacen un total de 700 euros. Acabo de cerrar la posición.
  5. Devuelvo las acciones prestadas y el resultado es una diferencia de 300 euros a mi favor. Es lo que he ganado en bruto; porque habrá que pagar una comisión al inversor que me las prestó inicialmente.

Hay distintas herramientas para invertir como futuros, warrants, CFDs, ETFs inversos… pero son formulas complejas que requieren conocimiento profundo.

Normalmente, las posiciones cortas no se mantienen durante mucho tiempo. En la última década han proliferado de forma significativa en el mercado español, especialmente en los años de crisis donde los bancos resultaron más afectados. El rescate financiero y las exigencias impuestas desde la UE a la estructura de sus balances hicieron pensar a muchos inversores que sus acciones se depreciarían. Hubo una avalancha de posiciones bajistas y se produjeron grandes ventas en el sector. La CNMV las suspendió en numerosas ocasiones, y actualmente lo hace en casos concretos.

Estar cortos implica riesgos. Puede ocurrir que haya demasiadas personas que apuesten a la baja por un mismo valor y no podamos comprar las acciones que nos prestaron para devolverlas.

También, las pérdidas pueden ser importantes; si el valor sube en lugar de bajar como habíamos pronosticado se tendrá que recomprar más caro y además pagar el coste del préstamo.

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