Ahorro y Futuro

El ahorro tiene muchas caras

2 junio, 2016

Cuando pensamos en ahorrar para la jubilación el primer instrumento que nos viene a la mente es el plan de pensiones, pero más allá hay muchas más opciones para explorar y descubrir, y de hecho puede ser que se adapten mejor a nuestro perfil y objetivo.

Las aseguradoras ofrecen dos opciones:  planes de previsión asegurada (PPA) y los planes de ahorro sistemático (PIAS).

Los PPA son instrumento muy similar a los planes de pensiones pero guardan la ventaja de que parte de su rentabilidad está asegurada. De hecho, legalmente la garantía de tipo de interés está asegurada.

Otra de las ventajas de los PPAs –que también guardan los planes de pensiones– es su fiscalidad. Las aportaciones realizadas a un PPA reducen la base imponible, existiendo también un límite de deducción en función de la edad y de los rendimientos de trabajo. Ambos (aportaciones y rendimientos) tributan como rendimientos de trabajo a la hora de cobrarlos, pudiendo percibirlos en forma de capital, renta o mixto.

Los PIAS son seguros de vida que tienen como objetivo acumular capital mediante aportaciones que se remuneran de acuerdo con un tipo de interés mínimo pactado. Llegada la jubilación percibirás una renta mensual que dependerá de tu capital acumulado hasta ese momento.

Aunque tiene un límite anual de aportación de 8.000 euros, no impide que ahorremos también a través de otros productos, como a los mencionados PPAs o los planes de pensiones.

Sus ventajas fiscales consisten en que los rendimientos que se hayan generado desde el pago de la primera prima hasta el inicio del cobro de la renta, siempre que este periodo supere los cinco años, están exentos.

Por otro lado, aunque no es recomendable pues se perdería esta ventaja teniendo que declararlos como rendimientos de capital mobiliario, el dinero puede rescatarse antes de este periodo.

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