Ahorro y Futuro

La inversión socialmente responsable en España

2 agosto, 2016

La inversión socialmente responsable es aquella que no solo considera la rentabilidad de la misma sino también su impacto social o medioambiental.

Una de las opciones más empleadas a la hora de invertir bajo estas condiciones son los fondos responsables, que aparecieron en torno al año 2000. Su evolución desde entonces ha sido espectacular. En Europa los países en los que más está extendida esta opción son Francia, Reino Unido, Suiza, Bélgica y Alemania. A nivel mundial se calcula que pueden mover alrededor de los 300.000 millones de euros.

En España los activos gestionados con criterios de inversión socialmente responsable representan el 36,5%.

En cuanto a España, Francisco Javier Garaoya, director del foro español de inversión socialmente responsable (Spainsif) afirma que “según los datos del último estudio publicado por Eurosif, European SRI Study 2014, referidos a España y atendiendo a las estrategias utilizadas, los activos gestionados con criterios de inversión socialmente responsable (ISR), representaban el 36,5% del total, con un peso especialmente relevante de los fondos de pensiones de empleo, como actores principales de esta modalidad de inversión a largo plazo con criterios de sostenibilidad”.

La realidad, según apunta Garaoya, es que el mercado de la ISR ha crecido durante el peor periodo de recesión económica, desde el año 2008, y se va consolidando como la alternativa de inversión a largo plazo, sobre todo en los inversores institucionales. Un mercado que en España supone el 93% de las inversiones.

Si comparamos a España con otros mercados europeos, Garaoya es consciente de que el mercado de nuestro país sigue siendo pequeño, aunque el futuro es esperanzador: “España representa el 1% sobre el global europeo, pero exhibe un crecimiento superior a la media europea, 62% frente al 55%, gracias a factores de apoyo como la recuperación de la industria de gestión de activos y la de los mercados de valores, con actores decisivos como la Administración Pública, los inversores institucionales y los organismos y asociaciones que lo promueven y dan soporte, entre otros”.

Pero ¿qué futuro le espera a este concepto de inversión? Garaoya está seguro de que las expectativas de futuro apuntan claramente en la misma línea de crecimiento, consolidando la ISR como una opción de inversión que contempla los tres pilares: rentabilidad, riesgos y sostenibilidad.

 

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