Ahorro y Futuro

Para gustos, los colores

9 agosto, 2016

Todos conocemos el dicho “para gustos los colores”, pues como si de una gama cromática se tratase, hay productos de inversión para todos los gustos y perfiles. La Comisión Nacional del Mercado de Valores y supervisor de los mercados de valores española (CNMV) los divide en seis grandes grupos: Renta fija, renta variable, fondos de inversión, productos híbridos, productos derivados y productos estructurados. Lo más aconsejable para tener resguardada tu inversión es combinarlos siempre ajustándote a tu perfil de inversor.

Renta Fija

Se trata de prestar dinero a una institución, bien sea pública o privada. Para ello el inversor entrega a dinero a través de una compra de títulos al emisor, que tendrá que devolver el capital más intereses a lo largo de un periodo o al finalizarlo.

El inversor de renta fija al comprar esta deuda tiene dos opciones, mantenerla hasta el final del periodo o vender los títulos a otro inversor en el mercado secundario antes de que venza.

Dentro de la renta fija encontramos dos tipologías: la pública y la privada.

La renta fija pública es deuda emitida por el Estados, las Comunidades Autónomas y otros organismos públicos y se negocia en el Mercado de Deuda Pública en Anotaciones a través del Banco de España.

La renta fija privada es deuda que reconocen las empresas y para poder emitirla deben previamente registrarla en la CNMV.

Lo aconsejable es tener una cartera diversificada con el fin de resguardar tu inversión.

Renta variable

El principal y más conocido instrumento para invertir en renta variable son las acciones de las compañías cotizadas. Su principal característica es que en el momento de su adquisición no se conoce su posible rendimiento en el futuro.

Fondos de inversión

Un fondo de inversión es un instrumento de ahorro.  En él, un número variable de personas, denominados partícipes, forman un patrimonio que es gestionado y administrado por una entidad que se encarga de invertirlo en busca de rentabilidad.

Dichas entidades suelen diversificar las inversiones con el fin de tener el capital más protegido, de tal modo que el dinero puede entre la compra de acciones, activos monetarios, bonos u otros instrumentos financieros.

Productos híbridos

Son aquellos productos que pos sus características no pueden calificarse ni como renta fija ni como renta variable. Ejemplo son las conocidas participaciones preferentes o las obligaciones y bonos convertibles.

Productos derivados

Su valor depende de la evolución de los precios de otros activos subyacentes. Algunos productos derivados son los warrants, las opciones, certificados, los CFDs o los futuros. Invertir en ellos supone un riesgo elevado.

Productos estructurados

Están formados por la unión de dos o más instrumentos financieros. Son muy complejos y su riesgo es elevado.

 

 

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