Ahorro y Futuro

Cómo aprovechar las ventajas fiscales para tener mejor jubilación

6 diciembre, 2018
Cómo utilizar las ventajas fiscales para tener mejor jubilación

Ya no es una cuestión de opinión. El futuro se presenta incierto de cara a la jubilación. Mientras que la hucha de las pensiones y la natalidad no paran de caer, la esperanza de vida no para de aumentar; y esto último no es que sea malo pero supone que cada vez será más complicado que el Estado se haga cargo de estas prestaciones al mismo nivel que lo está haciendo ahora. Asumida la realidad, llega el momento de ahorrar, y la fiscalidad de los distintos productos nos puede ser muy útil para sacar el mejor partido a nuestro esfuerzo.

Si pensamos en productos de ahorro jubilación con ventajas fiscales nos encontramos con los planes de pensiones, los planes de previsión asegurados (PPA), los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) y los planes de ahorro 5, en forma de SIALP, si son seguro, y CIALP, si tienen forma de cuenta.

Con los planes de ahorro 5 y los PIAS, las ventajas fiscales las encontramos en el rescate, mientras que con los planes de pensiones y los PPA se producen en la aportación

Con los planes de pensiones y los PPA, la ventajas fiscales se producen en la aportación. Ambos cuentan con un límite financiero anual de 8.000. Pero hay que tener en cuenta que solo permiten deducirse esta cantidad o el 30% de los rendimientos netos de nuestro trabajo y actividades económicas, si la cantidad es menor. Es decir, si nuestro sueldo anual son 24.000 euros, nos permitirá deducirnos 7.200; o si son 18.000, 5.400 euros.

Por la parte de los PIAS y los planes de ahorro 5, las rebajas fiscales las encontramos a la hora del rescate. Con los PIAS, si optamos por una renta vitalicia, nuestros ahorros estarán exentos de tributación; mientras que con los segundos siempre encontraremos ese beneficio, sin importar como decidamos cobrar nuestro dinero.  A la hora de elegir uno u otro es importante saber que con los PIAS la cantidad ahorrada anual no podrá superar los 8.000 euros, con un límite global de 240.000; mientras que los CIALP y SIALP, el límite financiero anual es de 5.000 euros.

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