Ahorro y Futuro

Así afecta la volatilidad a tu inversión

20 marzo, 2018
Cómo afecta la volatilidad a tu inversión

La volatilidad del mercado es la oscilación de los precios. Es decir, el grado de variabilidad de ese precio con respecto a un valor medio. Cuanto más volátil es un activo, más rápidas y extremas son las fluctuaciones. No hay inversión sin ella. La volatilidad siempre está presente, en mayor o menor medida, porque son muchos los factores que interactúan en las cotizaciones, por ejemplo la coyuntura económica, la política y la empresarial.

Quizás últimamente hayas oído hablar mucho de ella ya que este año ha repuntando hasta los niveles más altos desde que comenzara la crisis en 2008. Para que te hagas una idea, al en poco más de dos meses el Ibex ha pasado de acumular subidas importantes a estar en negativo. En resumen, ha vivido grandes movimientos de signo contrario.

Los expertos toman la volatilidad como una medida de riesgo inseparable a la rentabilidad, puesto que afecta a la misma

Los expertos toman la volatilidad como una medida de riesgo inseparable a la rentabilidad, puesto que afecta a la misma (puede hacer que suba o baje).  Harry Markowitz, premio Nobel de Economía en 1990, considera que se puede reducir el riesgo total de una cartera de inversión seleccionando activos con volatilidades diferentes; es decir, con cotizaciones más estables y menos.

Opiniones hay para todos los gustos; a favor de la volatilidad -se puede comprar a precios más bajos- y en contra -pueden perder valor las inversiones-. Pero las oscilaciones puntuales no deben preocupar a los inversores del largo plazo. Además, como se repite continuamente en el sector, las referencias del pasado no garantizan comportamientos iguales en el futuro.

“El efecto de la volatilidad tiende a disminuir con el tiempo. Por eso, el inversor a largo plazo no debe alarmarse excesivamente por las fluctuaciones diarias de los mercados”, señalan la CNMV y el Banco de España en su Plan de Educación Financiera. La Bolsa es más volátil que la renta fija. En el mercado compramos acciones a un precio determinado pero desconocemos cuál será su evolución real. En un depósito, por ejemplo, sabemos de antemano la rentabilidad que obtendremos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *